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{diciembre 11, 2009}   Sesion 7, 11-12-2009

En esta sesion nos centramos en hablar del adviento, suena raro, porque es una palabra rara pero aprendimos que adviento es “espera” y “preparacion”.

Hablamos de las cosas que esperamos, cosas buena y de las cosas que preparamos, un regalo, una visita, un examen (esto no lo preparamos con mucha antelacion), un viaje, las cosas importantes se preparan con antelacion.

El adviento, en definitiva, es un tiempo de espera y preparacion de nuestro corazon para recibir a Jesus.

La virgen Maria tambien se preparo para la llegada de Jesus y se llenaba de alegria pero tambien se alegraba de su prima que iba a tener un bebé y se fue a visitarla.

Luego que María Santísima oyó que el ángel Gabriel le decía: “Mira, también Isabel tu pariente ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios” (L. 1, 36) sintióse iluminada por el Espíritu Santo y comprendió que debería ir a visitar a aquella familia y ayudarles y llevarles las gracias y bendiciones del Hijo de Dios que se había encarnado en Ella. Por la cual, dice el Evangelio: “Se levantó María y se fue con prontitud, muy de prisa a la región montañosa” (Lc. 1,39). Abandonando la quietud de la contemplación a la que se dedicaba tranquilamente en su casita de Nazaret, y dejando la paz de su hogar se fue prontamente a ayudar en la casa de Isabel, porque como dice el Libro Santo: “La caridad es servicial, no busca sólo su propio interés, y lo soporta todo” (1Cor. 13). María “fue con prontitud” porque siempre va de prisa cuando se trata de ayudar a los que la necesitan.

Esta visita se diferencia de las visitas mundanas en que aquellas se reducen a ceremonias y cortesías y vanas demostraciones de respeto y de estimación. En cambio la visita de María llenó de bendiciones la casa de Zacarías, Isabel y Juan. “Tan pronto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su vientre e Isabel quedó llena del Espíritu Santo” (Lc. 1,40). O sea que el niño Juan recibió una inmensa alegría al sentirse bendecido por la presencia y cercanía del Redentor que venía en el vientre santísimo de María,.

“Y exclamó Isabel en alta voz: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo saltó de gozo el niño en mi vientre’” (Lc. 1, 45).

JESUS VISITARA NUESTROS CORAZONES EN NAVIDAD

Y TU, ¿A QUIEN QUIERES VISITAR?

Y TU , ¿POR QUIEN QUIERES SER VISITADO?



et cetera